Atento a las decisiones que tomas, evita ser un “manager febril”

MANAGERS FEBRILES

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Llama la atención la necesidad irrefrenable de tomar decisiones por parte de los recién nombrados Managers, Directores, Jefes, Responsables o como queramos denominarles, en cualquiera que sea el puesto de dirección al que nos queramos referir.

Toman grandes decisiones, importantes decisiones y sobre todo rápidas, muy rápidas decisiones. Se diría que se sienten en la obligación de demostrar cuanto antes, no sabemos muy bien el por qué, las razones por las cuales han sido nombrados en sus puestos recién estrenados.

Los Jefes toman decisiones, ya se sabe. Y el problema surge cuando en muchas ocasiones lo hacen sin contar antes con toda la información imprescindible, que les permita minimizar el error ante la decisión tomada. Y lo hacen como si fueran montados a horcajadas y a pelo sobre el caballo de Atila y a campo a través.

Ya hace tiempo que se maneja una receta infalible que ayuda a tomar decisiones adecuadas y respetuosas con el nuevo entorno con el que se encuentran los recién nombrados. Se trata de una receta en tres vuelcos, como el cocido madrileño más ortodoxo.

FASES PARA UNA TOMA DE DECISIONES EFECTIVA

Las tres fases para empezar a tomar decisiones correctas, cuyo orden es imprescindible y su cumplimiento obligado, son las que siguen:

  1. OBSERVAR.

Se trata de observar (que no es lo mismo que mirar o tener los ojos abiertos), cómo hacen las cosas en el lugar al que llegas. Aunque llegues como Gran Jefe. Sobretodo cuando llegas como Gran Jefe. Se trata de preguntar, de recavar toda la información posible para constatar que no siempre las cosas se hacen igual en todas las partes (afortunadamente) y que normalmente, siempre hay una explicación de por qué se hacen de manera diferente a como tú sabes hacerlas, o te han enseñado a hacerlas, o las harías.

  1. COMPRENDER.

Se trata de comprender por qué en este nuevo lugar al que hemos llegado, se hacen las cosas de esa “extraña manera” que hemos observado que se hacen en la etapa anterior y de comprender también, por qué no se hacen de la manera que nosotros las sabemos hacer, o hemos aprendido a hacerlas, o creemos que se deben hacer. La herramienta clave en esta fase es preguntar y preguntar y preguntar, pero eso si, sin juzgar. Solo preguntar, reformular y reflexionar.

  1. TOMAR LAS PRIMERAS DECISIONES.

Ahora si Gran Jefe. Ahora ya, después de haber navegado con la máxima tranquilidad permitida por las dos primeras fases, es el momento de empezar a hacer lo que tanto te gusta y deseas: Tomar Decisiones. Pero escúchame antes un momento. Si esas primeras decisiones las tomas conjuntamente con el equipo que te has encontrado, van a ocurrir muchas cosas (al menos tres), que todos te van a agradecer y que tu mismo también vas a agradecer.

En primer lugar, vas a hacer participar a tu equipo. ¿Has leído o escuchado alguna vez aquello de que “sin participación no hay compromiso”?. Pues intenta perder (perdón, ganar), un minuto reflexionando al respecto.

En segundo lugar, tu equipo (porque, aunque no lo hayas confeccionado y elegido tú, es tu equipo) se sentirá respetado tanto en lo personal como en lo profesional.

En tercer lugar, debes saber que, sin duda, una decisión tomada conjuntamente minimiza el error. Y es que te guste o no, varios cerebros piensan más y mejor que uno solo, aunque te parezca que solo tú estás especialmente dotado para acunar al éxito entre los paños de tu ego y de tu ambición.

Además, una decisión tomada conjuntamente y acertada, siempre deberás adjudicarla a tu equipo y ante una decisión tomada conjuntamente, pero equivocada, tu equipo siempre-siempre estará a tu lado. Si no te lo crees, pruébalo y ya me dirás.

Y no olvides algo que seguramente ya habrás oído o leído en alguna ocasión:

MANDAR NO ES MANDAR, MANDAR ES SERVIR.


Artículo escrito por nuestro colaborador Carlos Capacés Sala – Consultor Senior 
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10 consejos para cuidar tu marca personal, también frente a tu jefe.

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Nelson Mandela aconsejaba no ir a ninguna reunión si tener claro que imagen querías que tus interlocutores tuvieran de ti una vez que la reunión había terminado.

El éxito de los profesionales depende mucho de la valoración que los jefes hacen de ellos. Una buena imagen de tus jefes te facilita la vida en la empresa, acelera tu carrera profesional y normalmente se ve recompensada con mejores oportunidades y mejores sueldos.

En sentido contrario, si tus jefes tienen una mala opinión de ti como profesional, tu vida en la empresa va a ser más difícil.

Cuidar tu imagen profesional es tu responsabilidad. Todos proyectamos una imagen de nosotros mismos. Unas imágenes son más efectivas que otras. Unas imágenes te permiten influir en la organización y en los equipos mientras que otras te alejan de tus objetivos y dificultan tus posibilidades de éxito.

Tu imagen en la empresa es una surte de “marca personal”. Esa marca tiene un determinado nivel de prestigio, de notoriedad, de relevancia. Todo lo que haces y dices en la empresa está filtrado por la calidad de la imagen que tiene tu figura. Tu autoridad personal es el resultado de tu imagen. Tu capacidad de influir en las personas que conforman la organización es una función directa de la imagen que tienes como profesional. Es una función de tu marca personal.

Para el sociólogo Francis Fukuyama “la confianza” es el capital social que permite el desarrollo de las sociedades, las organizaciones y las personas.

Cada día de trabajo es una oportunidad nueva para generar confianza, para cuidar tu imagen o para ensuciarla. Cada reunión, cada presentación, cada intervención con tus jefes, cada trabajo en equipo es una nueva oportunidad.

El consejo primario es “Conviértete en la persona que quieres ser. Trata de que tu comportamiento sea coherente con lo que quieres parecer”. Crear la imagen de que eres una cosa sin serlo suele tener un recorrido muy corto.

A continuación me permito proponer diez consejos para ganarse la confianza de los jefes a través de una imagen impecable:

  1. Se relevante, aporta valor significativo al equipo y a la empresa. Domina tu área en profundidad.
  2. Busca el “Over Delivery”. Produce por encima de las expectativas que hay sobre ti. ¡Tienes que producir resultados!
  3. Asegúrate de que entiendes tus funciones. Verifica esta comprensión con tu jefe.
  4. Informa a tu jefe de las cosas importantes de tu área. Lo normal es que tú sepas de tu área más que él. Ocúpate de que tu jefe sepa lo que necesita saber de tu área de trabajo. Tenle actualizado.
  5. Se un buen jugador de equipo. Cuida el vínculo y la relación con los demás miembros de la empresa. Contribuye al buen clima de la organización. Normalmente, los jefes quieren jugadores de equipo, no llaneros solitarios.
  6. Ten iniciativa. Anticípate a lo que tus jefes te van a pedir. No les lleves problemas que puedes resolver tú. Preséntales alternativas de solución. Demuestra actitud de servicio. Recuerda que liderar es servir.
  7. Entiende su “feedback” de los jefes, aunque a veces no parezca “feedback”. Lee los mensajes que envían, aprende el lenguaje de los jefes que no siempre es directo ni evidente, pero tampoco es complicado de entender si quieres hacerlo. En caso de duda, pregunta.
  8. Concreta los compromisos de cada reunión y ocúpate de cumplirlos. Si dejas los compromisos en el aire sin concretar, no harás nada concreto y parecerás incapaz.
  9. Cuida el tiempo de tu jefe. Se concreto, entiende y atiende las prioridades. Solicita sólo las reuniones necesarias, las que aportan valor.
  10. Cuida tu marca personal. Cuida tu reputación y se consistente. Evita ensuciar tu imagen con la queja, las excusas o la búsqueda de culpables. Recuerda que no hay talento que supla la falta de talante. Consigue que tus colegas y tus colaboradores hablen, con razón, bien de ti. No hay jefe que se resista a esto.

Cuando se dominan estos 10 consejos, permíteme añadir un último consejo para cuidar tu imagen: “actuar como si lo que hicieras y dijeras en la empresa terminara llegando a siempre a tu jefe, porque, de hecho, suele ser así”.


Este artículo ha sido publicado en varios diarios de interés público así como en revistas especializadas del área de Recursos Humanos.

El Deca-verano… 10 cosas que te recomendamos hacer

vacaciones1Desde el ático de Calle Cueva de Montesinos, hemos querido preparar un pequeño decálogo para ayudarte a pasar un mejor verano y hacer de la vuelta un placentero reinicio…. Disfruta del sol, el mar, la naturaleza, la playa, el descanso, la noche, los amigos y familia… porque a la vuelta te estarán esperando tu equipo, tus colaboradores, tus jefes, tus clientes, tus proveedores… y todo ello es importante.

Aquí nuestras 10 recomendaciones…

  1. Desconecta del trabajo para que al regreso puedas reconectar con entusiasmo
  2. Dedica mucho tiempo a lo que realmente te merece la pena, cuida el vínculo.
  3. Nútrete, aliméntate… ¡bien, ni más ni menos! para que estés cargado de energía.
  4. Duerme y descansa lo más confiado posible, para poder estar todo lo despierto que te hará falta.
  5. Lee… hay aprendizajes en todas las lecturas, que te podrán ser útiles para ampliar y enriquecer tu visión.
  6. Vive el momento, y almacena imágenes satisfactorias que puedas recuperar en momentos de dificultad.
  7. Desarrolla tu capacidad de escucha, prestándole atención a los sonidos del mar y la naturaleza.
  8. Entrena tu atención plena, observando atentamente todo lo que te rodea.
  9. El éxito no está solo en el destino, sino en el camino que se anda, aprovecha y no pierdas detalle del viaje.
  10. No sólo protégete del exceso de sol y sino también de los “elementos” tóxicos, tu cuerpo, tu mente y quienes te rodean, lo agradecerán .

 

FELIZ VERANO os deseamos todo el equipo INFOVA…