Cinco lecciones que muchos profesionales senior saben…y los juniors no

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La llegada de Pablo Casado a la presidencia del Partido Popular completa el póker de jóvenes líderes al frente de los cuatro partidos mayoritarios en España. Aunque la capacidad para regenerar una situación compleja, no es patrimonio exclusivo de los jóvenes, parece que en política como en la empresa, llegada una edad se deja de tenerte en cuenta. No digo que, ni Casado, ni Albert Rivera, ni Pablo Iglesias ni Pedro Sánchez, no estén capacitados, pero la lógica me dice que los cuatro, serán mejores profesionales y mejores políticos dentro de quince años.

En mi caso soy un defensor del “talento senior”, y no quiere decir esto que critique el valor de los profesionales más jóvenes, sino que pongo de manifiesto las enormes capacidades que tienen los veteranos. Me sorprende que la edad de los profesionales por encima de los 45 o 50 años juegue en su contra, en una entrevista de trabajo por ejemplo, en lugar de ser un dato que les dé más opciones de ser contratados.

En mi opinión los profesionales senior tienen cualidades diferenciales, fruto de su experiencia, que les convierten en una muy buena opción en la mayoría de los casos. Ellos han recibido cinco lecciones imprescindibles que les ha dado su experiencia.

La primera de ellas es que las cosas son como son, no como tú quieres que sean, ni son como deberían ser, ni como fueron en el pasado. Y si quieres cambiarlas hazlo partiendo de lo que hoy es. Aceptar que la realidad es como es en este momento no te lleva al conformismo, sino a operar desde una base de realidad. Sigue leyendo

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10 consejos para cuidar tu marca personal, también frente a tu jefe.

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Nelson Mandela aconsejaba no ir a ninguna reunión si tener claro que imagen querías que tus interlocutores tuvieran de ti una vez que la reunión había terminado.

El éxito de los profesionales depende mucho de la valoración que los jefes hacen de ellos. Una buena imagen de tus jefes te facilita la vida en la empresa, acelera tu carrera profesional y normalmente se ve recompensada con mejores oportunidades y mejores sueldos.

En sentido contrario, si tus jefes tienen una mala opinión de ti como profesional, tu vida en la empresa va a ser más difícil.

Cuidar tu imagen profesional es tu responsabilidad. Todos proyectamos una imagen de nosotros mismos. Unas imágenes son más efectivas que otras. Unas imágenes te permiten influir en la organización y en los equipos mientras que otras te alejan de tus objetivos y dificultan tus posibilidades de éxito.

Tu imagen en la empresa es una surte de “marca personal”. Esa marca tiene un determinado nivel de prestigio, de notoriedad, de relevancia. Todo lo que haces y dices en la empresa está filtrado por la calidad de la imagen que tiene tu figura. Tu autoridad personal es el resultado de tu imagen. Tu capacidad de influir en las personas que conforman la organización es una función directa de la imagen que tienes como profesional. Es una función de tu marca personal.

Para el sociólogo Francis Fukuyama “la confianza” es el capital social que permite el desarrollo de las sociedades, las organizaciones y las personas.

Cada día de trabajo es una oportunidad nueva para generar confianza, para cuidar tu imagen o para ensuciarla. Cada reunión, cada presentación, cada intervención con tus jefes, cada trabajo en equipo es una nueva oportunidad.

El consejo primario es “Conviértete en la persona que quieres ser. Trata de que tu comportamiento sea coherente con lo que quieres parecer”. Crear la imagen de que eres una cosa sin serlo suele tener un recorrido muy corto.

A continuación me permito proponer diez consejos para ganarse la confianza de los jefes a través de una imagen impecable:

  1. Se relevante, aporta valor significativo al equipo y a la empresa. Domina tu área en profundidad.
  2. Busca el “Over Delivery”. Produce por encima de las expectativas que hay sobre ti. ¡Tienes que producir resultados!
  3. Asegúrate de que entiendes tus funciones. Verifica esta comprensión con tu jefe.
  4. Informa a tu jefe de las cosas importantes de tu área. Lo normal es que tú sepas de tu área más que él. Ocúpate de que tu jefe sepa lo que necesita saber de tu área de trabajo. Tenle actualizado.
  5. Se un buen jugador de equipo. Cuida el vínculo y la relación con los demás miembros de la empresa. Contribuye al buen clima de la organización. Normalmente, los jefes quieren jugadores de equipo, no llaneros solitarios.
  6. Ten iniciativa. Anticípate a lo que tus jefes te van a pedir. No les lleves problemas que puedes resolver tú. Preséntales alternativas de solución. Demuestra actitud de servicio. Recuerda que liderar es servir.
  7. Entiende su “feedback” de los jefes, aunque a veces no parezca “feedback”. Lee los mensajes que envían, aprende el lenguaje de los jefes que no siempre es directo ni evidente, pero tampoco es complicado de entender si quieres hacerlo. En caso de duda, pregunta.
  8. Concreta los compromisos de cada reunión y ocúpate de cumplirlos. Si dejas los compromisos en el aire sin concretar, no harás nada concreto y parecerás incapaz.
  9. Cuida el tiempo de tu jefe. Se concreto, entiende y atiende las prioridades. Solicita sólo las reuniones necesarias, las que aportan valor.
  10. Cuida tu marca personal. Cuida tu reputación y se consistente. Evita ensuciar tu imagen con la queja, las excusas o la búsqueda de culpables. Recuerda que no hay talento que supla la falta de talante. Consigue que tus colegas y tus colaboradores hablen, con razón, bien de ti. No hay jefe que se resista a esto.

Cuando se dominan estos 10 consejos, permíteme añadir un último consejo para cuidar tu imagen: “actuar como si lo que hicieras y dijeras en la empresa terminara llegando a siempre a tu jefe, porque, de hecho, suele ser así”.


Este artículo ha sido publicado en varios diarios de interés público así como en revistas especializadas del área de Recursos Humanos.

Piensa BIEN… y ¡acertarás!

Hay un sin fin de refranes que nos han marcado la forma de relacionarnos y uno de ellos, que considero muy nocivo es el “Piensa mal y acertarás”. Soy un convencido que es equivocado, y aquí te explico porqué…

¿Por qué la “presuposición positiva” debe ser un valor corporativo en las empresas y un valor personal en la vida privada?

Muchos conflictos que hay en equipos de trabajo y entre las distintos departamentos de las empresas, tienen su origen en la costumbre de no fiarse de las opiniones o acciones de los compañeros. Y es que muchas personas tienen muy instaurado en su comportamiento “el piensa mal y acertarás” como una verdad absoluta.

Soy un convencido que los trabajadores de una empresa tengan esta actitud, que nosotros denominamos presuposición negativa, son un grave problema para la buena marcha de la compañía, ya que su consecuencia es la separación de los equipos y la desunión de las personas.

Además de generar mal ambiente y desconfianza, esta actitud es muy poco efectiva. Cuando se presupone lo peor ante una decisión, se provoca el enfado y que los compañeros se alejen. Por el contrario, si se opta por lo que nosotros en INFOVA llamamos la presuposición positiva, y un compañero, jefe, etc. toma una decisión, aunque esta nos perjudique directamente, pensar que ha tenido una razón o lo ha hecho con la mejor intención, nos invita al diálogo, a saber si en esa determinación le ha podido faltar información, si ha sido un malentendido, si el que está equivocado soy yo, si aunque ahora no lo vea, se ha tomado la mejor decisión de cara al futuro….

Presuponer la mejor intención del otro, nos libera, nos permite tomar decisiones más asertivas y aligera el discurso interior.

Si has llegado hasta aquí sin haber visto el vídeo, te invito a verlo, es mi última conferencia al respecto…

Un saludo,

GONZALO

El origen del talento. (Infova en el Dakar 2018)

Vemos imágenes y vídeos de Óscar Fuertes y Diego Vallejo en el Dakar 2018, han logrado terminar, han quedado como tercer mejor equipo español y segundos rookies: Objetivo Cumplido y superado con creces.

Me resulta increíble la velocidad a la que conducen en un territorio ignoto para ellos. Caminos que pisan con su coche por primera vez a velocidades que no serían aptas ni en una autopista bien asfaltada. Pero ese talento ¿de dónde viene? ¿Es un talento natural?

¿De dónde viene el talento de la gente sobresaliente en alguna disciplina?

Hace años me subí en el asiento del copiloto con Óscar al volante para que me diera una vuelta de unos ocho kilómetros por un camino de tierra. Para mí todo era inseguridad, descontrol y peligro. Para Óscar aquello era un paseo sin mayor historia. Yo decía “afloja”, “cuidado”. Él se reía viendo mi cara de miedo. Yo me juré que no volvería a vivir esa experiencia.

Es obvio que Óscar conduce a una velocidad y con una pericia muy por encima de cualquier de nosotros que no somos pilotos: Le he visto ganar carreras en un “kart” de competición a otros pilotos profesionales; cuando tienen los mismos coches compite de tú a tú con los mejores. Podemos afirmar con convicción que Óscar tiene talento para conducir coches de carreras.

Hace años leí un libro de Dan Coyle titulado “La clave del talento”. Coyle se había dedicado a investigar porqué una isla pequeña del pacífico daba un número asombrosamente alto de jugadores de béisbol de las ligas mayores de Estados Unidos; porqué una escuela de tenis rusa había generado un número sorprendente de tenistas que alcanzaron el número uno en la WATP; porqué Brasil produce tal cantidad de jugadores de futbol de primer nivel.

Las claves del talento

Dos claves interesantes: la primera es “creer que puedo”. En todos los casos que Dan Coyle estudió, había un precedente significativo de éxito en la comunidad objeto de estudio que hacía creer a los jugadores actuales que ellos también eran capaces de triunfar en ese deporte. De hecho, por ejemplo, los éxitos de Ángel Nieto tienen mucho que ver con el número extraordinario de pilotos que España tiene en el circuito internacional de motociclismo.

La segunda clave que Coyle menciona es el “entrenamiento intenso”. Óscar y los otros extraordinarios pilotos del Dakar no conducen de esa manera porque tenga un talento natural para hacerlo, conducen de esa manera porque llevan toda su vida haciéndolo, porque han acumulado miles de horas al volante de coches de carreras mejores o peores, ensayando las trazadas, exprimiendo el rendimiento del motor, tomando decisiones críticas en décimas de segundos.

Si le preguntas a cualquiera de los pilotos del Dakar cómo fueron sus comienzos en el mundo de los Rallies, muchos te cuentan que alguno de sus padres ya participaron en carreras de coches y que ellos mismos empezaron de pequeños. La historia se repite de generación en generación. Los dos hijos de Óscar con 7 y 10 años ya conducen sus cochecitos. Literalmente han aprendido a conducir casi a la vez que a caminar.

De modo que el talento que vemos no es genético, tiene mucho más mérito, es adquirido a base con convicción y entrenamiento intenso.

Estamos muy orgullosos del resultado obtenido por Óscar y su equipo, no sólo hay un gran talento sino un trabajo incesante y una tenacidad suprema, para haber logrado su objetivo. Emoción a tope. ¡Aquí te estamos esperando, campeón!

GONZALO MARTINEZ DE MIGUEL – CEO DE INFOVA

El sentido de querer competir: Un ejemplo del Dakar 2018

Equipo SsangYong España, liderado por Óscar Fuertes –

¡Hace ya una semana desde que inició el Dakar 2018! El piloto de INFOVA, Óscar Fuertes(*) , en la primera salida llego a estar a solo 9 minutos de la cabeza después de la primera etapa especial.

Hoy, martes 16 de enero de 2018, Oscar y su copiloto Diego Vallejo están de líderes en la categoría de Rookies, pero lo más importante como bien ha dicho Óscar es que: “El principal objetivo tiene que seguir siendo acabar la carrera sin mirar mucho las clasificaciones”, es decir, seguir compitiendo.

Para competir bien hay que querer competir.

Hace unos meses, en una actividad interna de Infova, cada uno de los participantes compartía con los demás algo que le definía, algo para lo que creía que tenía talento. Iván, el hermano de Oscar, también campeón de rallies, compartió como característica singular que “le encantaba competir”.

Las modernas teorías de educación no son muy partidarias de desarrollar el placer por competir, por jugar a ser el mejor, por intentar ganar al resto de los jugadores. Observo como en los colegios se implantan juegos donde todos puedan ganar, donde se compite por ser cada vez mejor, por superar tus propios límites, pero no por ganar a los otros.

El problema con la competición es que diferencia entre ganadores y perdedores. Ahí está el quid de la cuestión: no queremos que los niños, ni los adultos, se sientan perdedores. Escucho como en casa les decimos a mis hijos que “unas veces se gana y otra se aprende”. Que “si has jugado y competido bien no hay derrota, sea cual sea el resultado”. Mucha información con un mismo mensaje: “aunque no ganes, no te sientas perdedor”. Sin embargo, el miedo a perder encierra el peligro de renunciar a jugar, de no intentarlo.

Saber competir y perder

Hace poco me decía una directiva, a la que no le habían salido las cosas como ella quería, que se sentía una “looser”. Me llamó la atención, además del adjetivo que utilizó, el hecho de que utilizara el inglés, que es lo que hacemos cuando la palabra que queremos usar nos parece excesivamente fuerte o cargada de connotaciones en nuestro propio idioma.

Yo comparto el gusto por competir. Entiendo el placer del juego cuando hay una competencia de por medio. Creo que la competencia también saca de nosotros nuestras mejores capacidades. La competencia es también un motor para dar nuestro ciento por ciento en la búsqueda del mejor resultado. Digo también porque, al menos teóricamente, tener un objetivo claro debería ser suficiente motor. Cuando jugamos muchas veces ganar, ser el mejor, sintetiza el objetivo.

Los buenos competidores tienen una buena relación con la victoria y también con la derrota. Les duele la derrota, pero están acostumbrados a convivir con ella. Cualquier persona que compite con frecuencia pierde muchas de las partidas que juega. Repetimos, porque es cierto, que hay mucho aprendizaje en la derrota y que los errores son parte del camino.

La sana competencia

En INFOVA defendemos la colaboración inequívoca dentro de los equipos, lo que no es incompatible con una competencia sana, deportiva y honesta con otros equipos. Óscar e Iván disfrutan compitiendo, tienen un sentido muy deportivo del juego, entre otras cosas, por eso son buenos.

Como siempre hay buenos y malos competidores. A los buenos competidores nos les vale ganar de cualquier manera. Los buenos competidores quieren sentirse orgullosos de haber ganado. Quieren disfrutar la partida y luego celebrarla hayas ganado o hayas perdido.

Gonzalo Martínez de Miguel – CEO INFOVA – Instituto de Formación Avanzada


(*)Oscar Fuertes es Director de INFOVA Automoción y piloto oficial de Sangyong en el Dakar 2018

Foto cedida por SsangYongEspaña

Óscar Fuertes: El poder del entusiasmo y el inconformismo.

Oscar: Ejemplo de entusiasmo y liderazgo

Un ejemplo de entusiasmo e inconformismo

Óscar Fuertes, nuestro director de Automoción en Infova, está en corriendo el Dakar, probablemente la competición más exigente del mundo del motor.

Cuando Oscar llegó a Infova con 23 años ya venía de haber sido miembro del “Fortuna Junior Team” que apadrinaba Carlos Sainz, con quien curiosamente compite ahora en el Dakar. Han pasado 20 años de aquel momento y su afición por los coches y la competición sigue intacta. En estos años de intenso trabajo, además de multiplicar por diez la facturación de Infova Automoción, ha ganado varias veces el campeonato de España de Rallies en distintas modalidades y ha creado la escuela de conducción “Rallie Center”.

Un Dios dentro – Liderazgo con entusiasmo

Oscar es un claro referente de lo que llamamos entusiasmo. Etimológicamente en término entusiasmo viene de “en theos” y significa “tener un Dios dentro”. Para los griegos las personas entusiastas tenían tal nivel de energía que parecían tener un Dios dentro de si y desde es lugar de energía eran capaces de cambiar la realidad.

Oscar es inconformista, es ambicioso y le encanta competir. Le gusta jugar y le gusta ganar, le cuesta aceptar la derrota cuando llega, pero juega sabiendo que es más probable perder que ganar.

Centrarse en el objetivo – clave del líder

Antes de marcharse hace una semana a Perú para preparar la carrera le sugería que no olvidase su objetivo en este Dakar: disfrutar. No quisiera yo que en el afán de hacer la mejor clasificación posible se olvidara del gran objetivo. Participar de la carrera, vivir el Dakar desde dentro, enfrentarte con su copiloto, Vallejo, a las dunas del desierto, vencer al Dakar…ese es el objetivo.

El Dakar, como otras pruebas deportivas que mezclan el deporte con la aventura, te obliga a tomar continuas decisiones. El Dakar lo gana el que toma mejores decisiones, el que acierta en la evaluación del riesgo. Sin duda hay que correr riesgos, pero tienes que saber elegir cuales. El Dakar, como la vida, es un ejercicio de equilibrismo entre la prudencia y el atrevimiento.

Ahora que la prueba empieza, reconozco que me preocupa la convicción de que Oscar no está muy dotado para la renuncia, ni para el abandono, ni para la resignación. Desde niño es luchador y obcecado. Por eso él está en el Dakar y otros muchos quisieran estar pero lo ven por la tele.

Los riesgos…

Ese inconformismo con los resultados por debajo de lo que es capaz de hacer, lo que llamamos excelencia, encierra la trampa de llevar su rendimiento más allá de lo razonable y hacerle asumir riesgos que de una forma más serena no debería asumir.

En la vida “corriente” esos riesgos te pueden costar un disgusto. En el Dakar, equivocarte te puede costar la vida. Me consuelo, desde fuera de la carrera, pensando que Oscar ha madurado de forma espectacular desde los 23 años que tenía cuando nos conocimos hasta ahora. Creo que la madurez también tiene que ver con tomar buenas decisiones a partir de la información disponible.

En estas primeras etapas del Dakar 2018 Oscar y Vallejo luchan contra el desierto y contra ellos mismos.

Cabeza clara y ambición. ¡Disfrutad campeones!

¿Estamos ante un líder de largo recorrido?

Hace unos meses participé en un programa de la Sexta, Al rojo vivo, donde comparaba a los líderes actuales españoles con grandes líderes de la historia. Comparé a Mariano Rajoy con Lindon Johnson, el vicepresidente de Kennedy que le sustituye en el cargo cuando este fue asesinado en 1963, a Albert Rivera con el rey Fernando de Aragón, a Pablo Iglesias con Julio César, por motivos que podéis ver en el vídeo del programa, y a Pedro Sánchez con el joven Kennedy. No con el Kennedy presidente, pero si con el joven político que quería llegar a los más alto de la política americana.

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