Piensa BIEN… y ¡acertarás!

Hay un sin fin de refranes que nos han marcado la forma de relacionarnos y uno de ellos, que considero muy nocivo es el “Piensa mal y acertarás”. Soy un convencido que es equivocado, y aquí te explico porqué…

¿Por qué la “presuposición positiva” debe ser un valor corporativo en las empresas y un valor personal en la vida privada?

Muchos conflictos que hay en equipos de trabajo y entre las distintos departamentos de las empresas, tienen su origen en la costumbre de no fiarse de las opiniones o acciones de los compañeros. Y es que muchas personas tienen muy instaurado en su comportamiento “el piensa mal y acertarás” como una verdad absoluta.

Soy un convencido que los trabajadores de una empresa tengan esta actitud, que nosotros denominamos presuposición negativa, son un grave problema para la buena marcha de la compañía, ya que su consecuencia es la separación de los equipos y la desunión de las personas.

Además de generar mal ambiente y desconfianza, esta actitud es muy poco efectiva. Cuando se presupone lo peor ante una decisión, se provoca el enfado y que los compañeros se alejen. Por el contrario, si se opta por lo que nosotros en INFOVA llamamos la presuposición positiva, y un compañero, jefe, etc. toma una decisión, aunque esta nos perjudique directamente, pensar que ha tenido una razón o lo ha hecho con la mejor intención, nos invita al diálogo, a saber si en esa determinación le ha podido faltar información, si ha sido un malentendido, si el que está equivocado soy yo, si aunque ahora no lo vea, se ha tomado la mejor decisión de cara al futuro….

Presuponer la mejor intención del otro, nos libera, nos permite tomar decisiones más asertivas y aligera el discurso interior.

Si has llegado hasta aquí sin haber visto el vídeo, te invito a verlo, es mi última conferencia al respecto…

Un saludo,

GONZALO

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Cuestión de respeto…

Qué es respeto

El respeto hacia los demás se manifiesta manteniendo una actitud no enjuiciadora, transmitiendo calidez y aceptación de las diferencias en nuestras relaciones para con todas las personas. No se trata de aceptar y apreciar toda conducta ajena que no nos parezca adecuada, sino de aceptar toda conducta sea cual sea, considerándola natural, normal y posible, teniendo en cuenta las circunstancias y percepciones de cada uno.

El respeto se encuentra también cuando se muestra un interés activo por las demás personas. Cuando aflora un deseo de bien comunicar y de mejor escuchar.

El respeto no solo es aceptar, también tiene mucho de compartir, de conjugar, de sumar y de empatizar. No solo debemos respetar las ideas cuando éstas son diferentes a las nuestras, sino que lo verdaderamente interesante es compartir esas ideas, buscando permanentemente una sinergia multiplicadora de talento y competencias que puedan ayudarnos a crecer mutuamente.

El respeto podría también ser definido como la capacidad de aceptar y apreciar a las personas por el solo hecho de ser seres humanos.

El respeto no solo es un valor, sino que es un Valor Esencial y como tal, no debe limitarse a inspirarnos, también debe vertebrar nuestras decisiones y nuestras acciones.

Por encima de todo, no olvidemos que el respeto a los demás se cimienta en el respeto a uno mismo.

Carlos Capacés Sala
Consultor de Formación
INFOVA