El origen del talento. (Infova en el Dakar 2018)

Vemos imágenes y vídeos de Óscar Fuertes y Diego Vallejo en el Dakar 2018, han logrado terminar, han quedado como tercer mejor equipo español y segundos rookies: Objetivo Cumplido y superado con creces.

Me resulta increíble la velocidad a la que conducen en un territorio ignoto para ellos. Caminos que pisan con su coche por primera vez a velocidades que no serían aptas ni en una autopista bien asfaltada. Pero ese talento ¿de dónde viene? ¿Es un talento natural?

¿De dónde viene el talento de la gente sobresaliente en alguna disciplina?

Hace años me subí en el asiento del copiloto con Óscar al volante para que me diera una vuelta de unos ocho kilómetros por un camino de tierra. Para mí todo era inseguridad, descontrol y peligro. Para Óscar aquello era un paseo sin mayor historia. Yo decía “afloja”, “cuidado”. Él se reía viendo mi cara de miedo. Yo me juré que no volvería a vivir esa experiencia.

Es obvio que Óscar conduce a una velocidad y con una pericia muy por encima de cualquier de nosotros que no somos pilotos: Le he visto ganar carreras en un “kart” de competición a otros pilotos profesionales; cuando tienen los mismos coches compite de tú a tú con los mejores. Podemos afirmar con convicción que Óscar tiene talento para conducir coches de carreras.

Hace años leí un libro de Dan Coyle titulado “La clave del talento”. Coyle se había dedicado a investigar porqué una isla pequeña del pacífico daba un número asombrosamente alto de jugadores de béisbol de las ligas mayores de Estados Unidos; porqué una escuela de tenis rusa había generado un número sorprendente de tenistas que alcanzaron el número uno en la WATP; porqué Brasil produce tal cantidad de jugadores de futbol de primer nivel.

Las claves del talento

Dos claves interesantes: la primera es “creer que puedo”. En todos los casos que Dan Coyle estudió, había un precedente significativo de éxito en la comunidad objeto de estudio que hacía creer a los jugadores actuales que ellos también eran capaces de triunfar en ese deporte. De hecho, por ejemplo, los éxitos de Ángel Nieto tienen mucho que ver con el número extraordinario de pilotos que España tiene en el circuito internacional de motociclismo.

La segunda clave que Coyle menciona es el “entrenamiento intenso”. Óscar y los otros extraordinarios pilotos del Dakar no conducen de esa manera porque tenga un talento natural para hacerlo, conducen de esa manera porque llevan toda su vida haciéndolo, porque han acumulado miles de horas al volante de coches de carreras mejores o peores, ensayando las trazadas, exprimiendo el rendimiento del motor, tomando decisiones críticas en décimas de segundos.

Si le preguntas a cualquiera de los pilotos del Dakar cómo fueron sus comienzos en el mundo de los Rallies, muchos te cuentan que alguno de sus padres ya participaron en carreras de coches y que ellos mismos empezaron de pequeños. La historia se repite de generación en generación. Los dos hijos de Óscar con 7 y 10 años ya conducen sus cochecitos. Literalmente han aprendido a conducir casi a la vez que a caminar.

De modo que el talento que vemos no es genético, tiene mucho más mérito, es adquirido a base con convicción y entrenamiento intenso.

Estamos muy orgullosos del resultado obtenido por Óscar y su equipo, no sólo hay un gran talento sino un trabajo incesante y una tenacidad suprema, para haber logrado su objetivo. Emoción a tope. ¡Aquí te estamos esperando, campeón!

GONZALO MARTINEZ DE MIGUEL – CEO DE INFOVA

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El sentido de querer competir: Un ejemplo del Dakar 2018

Equipo SsangYong España, liderado por Óscar Fuertes –

¡Hace ya una semana desde que inició el Dakar 2018! El piloto de INFOVA, Óscar Fuertes(*) , en la primera salida llego a estar a solo 9 minutos de la cabeza después de la primera etapa especial.

Hoy, martes 16 de enero de 2018, Oscar y su copiloto Diego Vallejo están de líderes en la categoría de Rookies, pero lo más importante como bien ha dicho Óscar es que: “El principal objetivo tiene que seguir siendo acabar la carrera sin mirar mucho las clasificaciones”, es decir, seguir compitiendo.

Para competir bien hay que querer competir.

Hace unos meses, en una actividad interna de Infova, cada uno de los participantes compartía con los demás algo que le definía, algo para lo que creía que tenía talento. Iván, el hermano de Oscar, también campeón de rallies, compartió como característica singular que “le encantaba competir”.

Las modernas teorías de educación no son muy partidarias de desarrollar el placer por competir, por jugar a ser el mejor, por intentar ganar al resto de los jugadores. Observo como en los colegios se implantan juegos donde todos puedan ganar, donde se compite por ser cada vez mejor, por superar tus propios límites, pero no por ganar a los otros.

El problema con la competición es que diferencia entre ganadores y perdedores. Ahí está el quid de la cuestión: no queremos que los niños, ni los adultos, se sientan perdedores. Escucho como en casa les decimos a mis hijos que “unas veces se gana y otra se aprende”. Que “si has jugado y competido bien no hay derrota, sea cual sea el resultado”. Mucha información con un mismo mensaje: “aunque no ganes, no te sientas perdedor”. Sin embargo, el miedo a perder encierra el peligro de renunciar a jugar, de no intentarlo.

Saber competir y perder

Hace poco me decía una directiva, a la que no le habían salido las cosas como ella quería, que se sentía una “looser”. Me llamó la atención, además del adjetivo que utilizó, el hecho de que utilizara el inglés, que es lo que hacemos cuando la palabra que queremos usar nos parece excesivamente fuerte o cargada de connotaciones en nuestro propio idioma.

Yo comparto el gusto por competir. Entiendo el placer del juego cuando hay una competencia de por medio. Creo que la competencia también saca de nosotros nuestras mejores capacidades. La competencia es también un motor para dar nuestro ciento por ciento en la búsqueda del mejor resultado. Digo también porque, al menos teóricamente, tener un objetivo claro debería ser suficiente motor. Cuando jugamos muchas veces ganar, ser el mejor, sintetiza el objetivo.

Los buenos competidores tienen una buena relación con la victoria y también con la derrota. Les duele la derrota, pero están acostumbrados a convivir con ella. Cualquier persona que compite con frecuencia pierde muchas de las partidas que juega. Repetimos, porque es cierto, que hay mucho aprendizaje en la derrota y que los errores son parte del camino.

La sana competencia

En INFOVA defendemos la colaboración inequívoca dentro de los equipos, lo que no es incompatible con una competencia sana, deportiva y honesta con otros equipos. Óscar e Iván disfrutan compitiendo, tienen un sentido muy deportivo del juego, entre otras cosas, por eso son buenos.

Como siempre hay buenos y malos competidores. A los buenos competidores nos les vale ganar de cualquier manera. Los buenos competidores quieren sentirse orgullosos de haber ganado. Quieren disfrutar la partida y luego celebrarla hayas ganado o hayas perdido.

Gonzalo Martínez de Miguel – CEO INFOVA – Instituto de Formación Avanzada


(*)Oscar Fuertes es Director de INFOVA Automoción y piloto oficial de Sangyong en el Dakar 2018

Foto cedida por SsangYongEspaña

Responsables o Culpables

humor atasco nevadaLa tarde-noche del 7 de enero la carretera de La Coruña se convirtió en un infierno para miles de personas que volvían tras la festividad de los Reyes Magos.
Entre 3.000 y 5.000 coches se quedaron atrapados por la intensa nevada en alrededor de 80 kilómetros desde la salida del túnel de Guadarrama. Muchos de ellos se vieron obligados a pernoctar en sus coches sin víveres y a temperaturas bajo cero en el exterior.

Llama la atención la cantidad de acusaciones de unos a otros sobre quién fue “responsable” del caos en la carretera.

Una de las razones desde mi punto de vista es que en España, cuando se habla de “el responsable” estamos hablando, en muchas ocasiones, de “el culpable”. Todos los que estén familiarizados con el lenguaje jurídico saben que “culpable es el causante del mal causado” por lo que asumimos que el responsable es aquel que ha causado el daño, y que, por las mismas, tendrá que asumir la consecuencia.
Otra de las razones es la mala relación con el error y con el fracaso que tenemos en este país. Equivocarse, fracasar o fallar está mal visto. Si yo no soy “responsable” entonces no soy culpable, entonces no me equivoqué.

En Infova entendemos principio de “responsabilidad” como la capacidad para dar una respuesta. Si puedes hacer algo, eres responsable. Para entender mejor el concepto voy a poner un ejemplo: si en la casa de al lado se están produciendo malos tratos y yo lo sé y no hago nada, estoy siendo responsable de lo que allí ocurra, aunque no sea culpable. ¿Qué podría yo hacer en el caso de saber que en el domicilio vecino se está dando un caso de violencia de género? Tal vez puedo llamar a la policía, o puedo golpear la pared, o gritar desde mi casa. Tal vez pueda ofrecerle mi ayuda a la víctima, o simplemente escucharla. Si hay algo que yo pudiera hacer para evitarlo, y no lo estoy haciendo, soy responsable de lo que ocurre allí. Responsabilidad es la capacidad de actuar.

Desde este lugar, cuando leo el cruce de acusaciones entre los diferentes protagonistas de la crisis de la nevada, me preocupa ver la falta de responsabilidad de unos y otros. No he escuchado voces diciendo qué podían haber hecho cada uno de los agentes del caos, qué no hicieron, y qué han aprendido de la experiencia.

En el periódico La Vanguardia el día 8 de enero bajo el titular “Gobierno y concesionaria se echan las culpas del caos de la AP-6 por la nevada”, Iñigo de la Serna Ministro de Fomento insiste en que “las restricciones de tráfico deben adoptarse con los responsables de las carreteras” y entiende que la decisión de reabrir la carretera no fue coordinada con el ministerio de fomento. Según el ministro la “responsabilidad” de abrir y cerrar la carretera recae sobre la empresa concesionaria porque así lo estipula el protocolo y por relación contractual según jurisprudencia del tribunal supremo..

Por su parte la directora de Abertis Autopistas Anna Bonet reconoce que a la empresa concesionaria la corresponde solicitar el cierre y reapertura, pero es al gobierno a quien le toca llevar a cabo la ejecución.

La misma disputa se mantiene entre los usuarios que quedaron atrapados y los servicios de emergencias encargados de resolver la situación. Unos y otros no paran de lanzarse acusaciones. Los usuarios consideran que los servicios de emergencia no estuvieron a la altura, no dieron una respuesta adecuada en intensidad y en tiempo. Y los servicios de emergencia, abanderados por un guardia civil de Cantabria en un texto que se ha hecho viral, arremete contra los usuarios: que salieron a la carretera sin ver la previsión, qué si el 80% de los coches no llevaban cadenas o no sabían usarlas, que dieron el aviso al 112 cuando ya estaban bloqueados por la nieve….

Como decía anteriormente, equiparamos la palabra responsable con culpable. Y en este país tenemos ciertos problemas con la culpa. Así que, a la hora de asumir una responsabilidad, nadie quiere hacerse cargo de “ese marrón”.

En Infova pensamos que asumir la responsabilidad tiene que ver con recuperar el poder sobre tu vida. Tomar acción desde tu zona de influencia, desde lo que depende de ti. Entendemos responsable como opuesto a víctima, para nosotros víctima es una persona a la que la vida le acontece, sin que pueda hacer nada por evitarlo.

Si ponemos la atención en culpar al de enfrente, no se aprende nada, no cambia nada.
Asumir tu responsabilidad tiene que ver con ser consciente de que hiciste, que dejaste que ocurriera, o que no hiciste para que se diese ese resultado. Es la manera de aprender para que lo que pasó, no vuelva a ocurrir.

Enhorabuena a todos aquellos que asumieron su responsabilidad durante la crisis y contribuyeron a minimizar las consecuencias del desastre.

Estoy segura de que hay multitud de historias conmovedoras de personas apoyando a personas, como la de Olivia Piqueras, atrapada con su bebé en el kilómetro 62 de la carretera, que expuso su situación en twitter y recibió un montón de respuestas de información y ayuda.

Quiero pensar que aunque públicamente nadie asuma su responsabilidad, internamente el gobierno, la DGT, la empresa concesionaria y los usuarios en este momento están pensando, o están trabajando en que podrían hacer diferente la próxima vez para que esto no vuelva a ocurrir. ¿Y tú, qué podrías haber hecho tú?.

Irene Gómez González – Socia Fundadora de INFOVA y consultora

Óscar Fuertes: El poder del entusiasmo y el inconformismo.

Oscar: Ejemplo de entusiasmo y liderazgo

Un ejemplo de entusiasmo e inconformismo

Óscar Fuertes, nuestro director de Automoción en Infova, está en corriendo el Dakar, probablemente la competición más exigente del mundo del motor.

Cuando Oscar llegó a Infova con 23 años ya venía de haber sido miembro del “Fortuna Junior Team” que apadrinaba Carlos Sainz, con quien curiosamente compite ahora en el Dakar. Han pasado 20 años de aquel momento y su afición por los coches y la competición sigue intacta. En estos años de intenso trabajo, además de multiplicar por diez la facturación de Infova Automoción, ha ganado varias veces el campeonato de España de Rallies en distintas modalidades y ha creado la escuela de conducción “Rallie Center”.

Un Dios dentro – Liderazgo con entusiasmo

Oscar es un claro referente de lo que llamamos entusiasmo. Etimológicamente en término entusiasmo viene de “en theos” y significa “tener un Dios dentro”. Para los griegos las personas entusiastas tenían tal nivel de energía que parecían tener un Dios dentro de si y desde es lugar de energía eran capaces de cambiar la realidad.

Oscar es inconformista, es ambicioso y le encanta competir. Le gusta jugar y le gusta ganar, le cuesta aceptar la derrota cuando llega, pero juega sabiendo que es más probable perder que ganar.

Centrarse en el objetivo – clave del líder

Antes de marcharse hace una semana a Perú para preparar la carrera le sugería que no olvidase su objetivo en este Dakar: disfrutar. No quisiera yo que en el afán de hacer la mejor clasificación posible se olvidara del gran objetivo. Participar de la carrera, vivir el Dakar desde dentro, enfrentarte con su copiloto, Vallejo, a las dunas del desierto, vencer al Dakar…ese es el objetivo.

El Dakar, como otras pruebas deportivas que mezclan el deporte con la aventura, te obliga a tomar continuas decisiones. El Dakar lo gana el que toma mejores decisiones, el que acierta en la evaluación del riesgo. Sin duda hay que correr riesgos, pero tienes que saber elegir cuales. El Dakar, como la vida, es un ejercicio de equilibrismo entre la prudencia y el atrevimiento.

Ahora que la prueba empieza, reconozco que me preocupa la convicción de que Oscar no está muy dotado para la renuncia, ni para el abandono, ni para la resignación. Desde niño es luchador y obcecado. Por eso él está en el Dakar y otros muchos quisieran estar pero lo ven por la tele.

Los riesgos…

Ese inconformismo con los resultados por debajo de lo que es capaz de hacer, lo que llamamos excelencia, encierra la trampa de llevar su rendimiento más allá de lo razonable y hacerle asumir riesgos que de una forma más serena no debería asumir.

En la vida “corriente” esos riesgos te pueden costar un disgusto. En el Dakar, equivocarte te puede costar la vida. Me consuelo, desde fuera de la carrera, pensando que Oscar ha madurado de forma espectacular desde los 23 años que tenía cuando nos conocimos hasta ahora. Creo que la madurez también tiene que ver con tomar buenas decisiones a partir de la información disponible.

En estas primeras etapas del Dakar 2018 Oscar y Vallejo luchan contra el desierto y contra ellos mismos.

Cabeza clara y ambición. ¡Disfrutad campeones!