Atento a las decisiones que tomas, evita ser un “manager febril”

MANAGERS FEBRILES

ian-schneider-66374-unsplash

Llama la atención la necesidad irrefrenable de tomar decisiones por parte de los recién nombrados Managers, Directores, Jefes, Responsables o como queramos denominarles, en cualquiera que sea el puesto de dirección al que nos queramos referir.

Toman grandes decisiones, importantes decisiones y sobre todo rápidas, muy rápidas decisiones. Se diría que se sienten en la obligación de demostrar cuanto antes, no sabemos muy bien el por qué, las razones por las cuales han sido nombrados en sus puestos recién estrenados.

Los Jefes toman decisiones, ya se sabe. Y el problema surge cuando en muchas ocasiones lo hacen sin contar antes con toda la información imprescindible, que les permita minimizar el error ante la decisión tomada. Y lo hacen como si fueran montados a horcajadas y a pelo sobre el caballo de Atila y a campo a través.

Ya hace tiempo que se maneja una receta infalible que ayuda a tomar decisiones adecuadas y respetuosas con el nuevo entorno con el que se encuentran los recién nombrados. Se trata de una receta en tres vuelcos, como el cocido madrileño más ortodoxo.

FASES PARA UNA TOMA DE DECISIONES EFECTIVA

Las tres fases para empezar a tomar decisiones correctas, cuyo orden es imprescindible y su cumplimiento obligado, son las que siguen:

  1. OBSERVAR.

Se trata de observar (que no es lo mismo que mirar o tener los ojos abiertos), cómo hacen las cosas en el lugar al que llegas. Aunque llegues como Gran Jefe. Sobretodo cuando llegas como Gran Jefe. Se trata de preguntar, de recavar toda la información posible para constatar que no siempre las cosas se hacen igual en todas las partes (afortunadamente) y que normalmente, siempre hay una explicación de por qué se hacen de manera diferente a como tú sabes hacerlas, o te han enseñado a hacerlas, o las harías.

  1. COMPRENDER.

Se trata de comprender por qué en este nuevo lugar al que hemos llegado, se hacen las cosas de esa “extraña manera” que hemos observado que se hacen en la etapa anterior y de comprender también, por qué no se hacen de la manera que nosotros las sabemos hacer, o hemos aprendido a hacerlas, o creemos que se deben hacer. La herramienta clave en esta fase es preguntar y preguntar y preguntar, pero eso si, sin juzgar. Solo preguntar, reformular y reflexionar.

  1. TOMAR LAS PRIMERAS DECISIONES.

Ahora si Gran Jefe. Ahora ya, después de haber navegado con la máxima tranquilidad permitida por las dos primeras fases, es el momento de empezar a hacer lo que tanto te gusta y deseas: Tomar Decisiones. Pero escúchame antes un momento. Si esas primeras decisiones las tomas conjuntamente con el equipo que te has encontrado, van a ocurrir muchas cosas (al menos tres), que todos te van a agradecer y que tu mismo también vas a agradecer.

En primer lugar, vas a hacer participar a tu equipo. ¿Has leído o escuchado alguna vez aquello de que “sin participación no hay compromiso”?. Pues intenta perder (perdón, ganar), un minuto reflexionando al respecto.

En segundo lugar, tu equipo (porque, aunque no lo hayas confeccionado y elegido tú, es tu equipo) se sentirá respetado tanto en lo personal como en lo profesional.

En tercer lugar, debes saber que, sin duda, una decisión tomada conjuntamente minimiza el error. Y es que te guste o no, varios cerebros piensan más y mejor que uno solo, aunque te parezca que solo tú estás especialmente dotado para acunar al éxito entre los paños de tu ego y de tu ambición.

Además, una decisión tomada conjuntamente y acertada, siempre deberás adjudicarla a tu equipo y ante una decisión tomada conjuntamente, pero equivocada, tu equipo siempre-siempre estará a tu lado. Si no te lo crees, pruébalo y ya me dirás.

Y no olvides algo que seguramente ya habrás oído o leído en alguna ocasión:

MANDAR NO ES MANDAR, MANDAR ES SERVIR.


Artículo escrito por nuestro colaborador Carlos Capacés Sala – Consultor Senior 
Anuncios

5 perfiles “prototipos” de compañeros que podemos tener en la oficina.

El perfil hablador en la oficina

El entorno laboral podría definirse como un “pequeño universo” en el cual convergen todo tipo de personalidades y personajes. Una participante, con una vasta experiencia laboral de más de 30 años,  en un curso hace poco nos comentaba que a pesar de ella haber rotado por varias empresas, tenía identificadas algunas tipologías, a las que ella daba nombres reales:  Un Pedro, una Juana, un Luis y una María, y que la experiencia le hacía poder decir, que siempre, allá donde fuese, se iba a encontrar alguno de esos perfiles.

Pues bien, nuestro CEO, Gonzalo Martínez de Miguel, ha resumido los perfiles más habituales que nos podemos encontrar en nuestro trabajo, que bien pueden ser nuestros compañeros o nuestros jefes, y no da algunas pautas para poder gestionarlos de forma efectiva. Estos perfiles son:

El hablador incontenido:

Tiene un hablar desinhibido, plantea cualquier tema para el debate, no se conforma con la duda, cree profundamente en la comunicación y en el hecho de que se puede hablar de todo. Tiene la ventaja de que obliga a todo el grupo a hablar de los temas que están encima de la mesa y de los que hay que probablemente es mejor hablar. Por otro lado, son profesionales que alargan mucho las reuniones, hablan más que escuchan y les cuesta entender el momento de la reunión por lo que tienden a ser inoportunos.

Gestión de este perfil:

Aprovechar la osadía y la iniciativa pero acotar sus intervenciones. Lo más efectivo para todos es establecer un orden y duración de intervenciones que aplique a todos los presentes.

El dubitativo

Siempre necesita más datos, más claridad, más información para seguir avanzando. Tienen la ventaja de ser muy precisos en su trabajo. Cometen pocos fallos, operan sobre una base de conocimiento y tratan de limitar la incertidumbre. En contra, les cuesta tomar decisiones en un entorno tan líquido como el que nos movemos. Conviven mal con la incertidumbre y su empeño en tener más información puede llevar al equipo a la parálisis.

Gestión de este perfil:

Trata de darle la información que te pide en la medida de tus posibilidades y anímale a que avance y tome decisiones con la información que hay. Sufrirá en el proceso pero acertará numero muy alto de ocasiones.

El estratega

Le aplica el refrán de “no da una puntada sin hilo”. Son supervivientes natos. Hacen del conocimiento de las reglas del juego una virtud. La ventaja de este tipo de profesionales es que siempre van un par de movimientos por delante del resto. Valoran siempre las consecuencias, a quien puede molestar una decisión y que consecuencias tendrá.
No tiene valores muy firmes, salvo el de hacer lo que haga falta para salir bien en la foto. No son necesariamente malas personas, sencillamente juegan un juego que quieren ganar. Puedes contar con ellos siempre que apoyarte les beneficie de alguna manera.

Gestión de este perfil:

No te descuides que te la juega. Trata de que sepa que ves la jugada. Ya sabes lo que hay, no te llames a engaño.

El hombre medicina

Son personas que sanan el ambiente con su sola presencia. Profesionales con tendencia a sonreír, a ver el lado brillante de la vida, sin ignorar lo que no funciona o debe ser cambiado. Ven el vaso medio lleno y hacen de la vocación de servicio una bandera. En el lado oscuro de este tipo de personalidad está la tendencia a querer conciliar todos los intereses que puede dificultar la toma de decisiones difíciles. Tienden a aplazar decisiones necesarias pero impopulares.

Gestión de este perfil:

Cuídale. No le obligues a ser un héroe que defiende un alto nivel de entusiasmo a pesar de las circunstancias. Seas su jefe o no, reconócele su aportación al grupo

El oscuro

Los compañeros oscuros siempre tienen algo de lo que quejarse, algo que lamentar. Prefieren ver la parte de la realidad más inefectiva. Se definen como realistas y maduros, cuando en realidad son pesimistas y agoreros. Nunca están realmente bien, nada es suficientemente bueno y si algo les agrada, lo hará por poco tiempo. Muchas veces trabajan bien, pero lo hacen bajo protesta. Este tipo de profesionales puede evitar que el equipo caiga en el conformismo, a cambio de contagiar su queja, su visión negativa y falta de entusiasmo.

Gestión de este perfil:

Se claro en tu percepción sobre él, que entienda que su negatividad contamina al grupo. Si se mantiene en su negatividad y depende de ti la decisión, sácalo del equipo.

¿Has ya puesto nombre a alguno de estos perfiles? ¿Qué otros perfiles podrías identificar?


Si quieres tener más información sobre este tema o cualquier otro relacionado con liderazgo, trabajo en equipo, evaluación de personalidad según el DISC o según el SDI, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en Info (arroba) infova (punto) es

¡Con humor se aprende mejor!

El humor es una de las mejores herramientas de formación

SantisyQ3-v2-26

El sentido del humor es aliado indispensable en todas las etapas y situaciones de nuestra vida. Independientemente del momento en el que nos encontremos, todo es más fácil y sencillo cuando se enfrenta la realidad con optimismo y se trata de buscar la parte positiva de las cosas.

Según nuestro CEO Gonzalo Martínez de Miguel, director de INFOVA y autor del libro “Santis y Q3. Aventuras directivas” en el que se analiza desde un punto de vista cómico el día a día de las empresas, el humor lejos de ser una frivolidad, es una herramienta muy eficaz en muchos aspectos, especialmente cuando hablamos de formación, ya sea la que recibimos cuando somos niños como la que se imparte a los adultos.

Se sabe a ciencia cierta que se aprende cuando se experimenta y se divierte, por ello las clases de los niños se piensan para ser amenas y divertidas, pero a pesar de esto conforme vamos creciendo la manera de formarnos se pone más seria, a veces demasiado. Se debería tener más en cuenta que cuando las personas que se encuentran ambientes más alegres, en los que prima el buen humor, aumenta la predisposición a aprender.

Las razones por las cuales, aprender con humor es más eficaz:

  1. El simple hecho de sonreír hace al formador más convincente y persuasivo. Además, es más fácil atraer la atención de los que le escuchan.
  2. Ayuda afrontar tareas adversas o complicadas. El humor coloca a las personas en un lugar más efectivo ante los problemas, y también les vuelve más dispuestos a resolver las situaciones inconvenientes que lamentarse de ellas o a abandonarlas.
    Reduce el estrés.
  3. El humor es capaz de reducir la tensión. De esta manera es más fácil que surjan nuevas ideas, y también que se pierda vergüenza en plantear posibles soluciones ante determinado problema.
  4. Facilita la interacción entre las personas. El optimismo y el buen ambiente rebaja el tono, facilita el encuentro incluso entre posiciones divergentes, por lo que hace más proclives a escuchar otros puntos de vista y aprender de ellos.
  5. Abre camino a pensamientos más positivos y nos hace más creativos, con lo que además se facilita la motivación por seguir aprendiendo.
  6. Se retiene mejor lo que nos parece más divertido o nos cuentan con humor. Siempre se recuerdan las bromas y las anécdotas con gracia. Por lo que conviene contextualizar con ellas lo que queremos que se aprenda.

El humor tiene un riesgo, y es que este sea mal entendido o mal usado, de esta manera puede traerte más problemas que beneficios. Por ello recuerda que el sentido del humor es muy personal y, por ello, hay que saber manejarlo con criterio.

Hay que entender que una cosa es la burla y la ironía, y otra cosa el humor. Desde INFOVA recomendamos que en entornos laborales no se emplee ninguno de estos dos recursos que suelen, en lugar de dar un toque de distensión, herir susceptibilidades. En conclusión, humor si, burla e ironía, no.

Piensa BIEN y acertarás: Presuposición Positiva

¿Por qué la “presuposición positiva” es un valor corporativo al alza en las empresas?

piensa bien

Muchos conflictos que hay en los equipos de trabajo y entre los distintos departamentos de las empresas, tienen su origen en la falta de confianza sobre la buena intención del otro. En España está muy asentado el refrán “piensa mal y acertarás”. Una afirmación que nos invita al recelo, a dudar de la intención positiva de nuestro interlocutor.

Durante mis años de experiencia con miles de personas y cientos de empresas, he podido concluir que cuando los trabajadores de una empresa mantienen esta actitud negativa sobre la intención del otro, se genera un grave problema para la buena marcha de la compañía, ya que su consecuencia es la separación de los equipos y el conflicto entre las personas.

Sigue leyendo

Cinco lecciones que muchos profesionales senior saben…y los juniors no

rawpixel-685929-unsplash

La llegada de Pablo Casado a la presidencia del Partido Popular completa el póker de jóvenes líderes al frente de los cuatro partidos mayoritarios en España. Aunque la capacidad para regenerar una situación compleja, no es patrimonio exclusivo de los jóvenes, parece que en política como en la empresa, llegada una edad se deja de tenerte en cuenta. No digo que, ni Casado, ni Albert Rivera, ni Pablo Iglesias ni Pedro Sánchez, no estén capacitados, pero la lógica me dice que los cuatro, serán mejores profesionales y mejores políticos dentro de quince años.

En mi caso soy un defensor del “talento senior”, y no quiere decir esto que critique el valor de los profesionales más jóvenes, sino que pongo de manifiesto las enormes capacidades que tienen los veteranos. Me sorprende que la edad de los profesionales por encima de los 45 o 50 años juegue en su contra, en una entrevista de trabajo por ejemplo, en lugar de ser un dato que les dé más opciones de ser contratados.

En mi opinión los profesionales senior tienen cualidades diferenciales, fruto de su experiencia, que les convierten en una muy buena opción en la mayoría de los casos. Ellos han recibido cinco lecciones imprescindibles que les ha dado su experiencia.

La primera de ellas es que las cosas son como son, no como tú quieres que sean, ni son como deberían ser, ni como fueron en el pasado. Y si quieres cambiarlas hazlo partiendo de lo que hoy es. Aceptar que la realidad es como es en este momento no te lleva al conformismo, sino a operar desde una base de realidad. Sigue leyendo

10 consejos para cuidar tu marca personal, también frente a tu jefe.

mandela invictus

Nelson Mandela aconsejaba no ir a ninguna reunión si tener claro que imagen querías que tus interlocutores tuvieran de ti una vez que la reunión había terminado.

El éxito de los profesionales depende mucho de la valoración que los jefes hacen de ellos. Una buena imagen de tus jefes te facilita la vida en la empresa, acelera tu carrera profesional y normalmente se ve recompensada con mejores oportunidades y mejores sueldos.

En sentido contrario, si tus jefes tienen una mala opinión de ti como profesional, tu vida en la empresa va a ser más difícil.

Cuidar tu imagen profesional es tu responsabilidad. Todos proyectamos una imagen de nosotros mismos. Unas imágenes son más efectivas que otras. Unas imágenes te permiten influir en la organización y en los equipos mientras que otras te alejan de tus objetivos y dificultan tus posibilidades de éxito.

Tu imagen en la empresa es una surte de “marca personal”. Esa marca tiene un determinado nivel de prestigio, de notoriedad, de relevancia. Todo lo que haces y dices en la empresa está filtrado por la calidad de la imagen que tiene tu figura. Tu autoridad personal es el resultado de tu imagen. Tu capacidad de influir en las personas que conforman la organización es una función directa de la imagen que tienes como profesional. Es una función de tu marca personal.

Para el sociólogo Francis Fukuyama “la confianza” es el capital social que permite el desarrollo de las sociedades, las organizaciones y las personas.

Cada día de trabajo es una oportunidad nueva para generar confianza, para cuidar tu imagen o para ensuciarla. Cada reunión, cada presentación, cada intervención con tus jefes, cada trabajo en equipo es una nueva oportunidad.

El consejo primario es “Conviértete en la persona que quieres ser. Trata de que tu comportamiento sea coherente con lo que quieres parecer”. Crear la imagen de que eres una cosa sin serlo suele tener un recorrido muy corto.

A continuación me permito proponer diez consejos para ganarse la confianza de los jefes a través de una imagen impecable:

  1. Se relevante, aporta valor significativo al equipo y a la empresa. Domina tu área en profundidad.
  2. Busca el “Over Delivery”. Produce por encima de las expectativas que hay sobre ti. ¡Tienes que producir resultados!
  3. Asegúrate de que entiendes tus funciones. Verifica esta comprensión con tu jefe.
  4. Informa a tu jefe de las cosas importantes de tu área. Lo normal es que tú sepas de tu área más que él. Ocúpate de que tu jefe sepa lo que necesita saber de tu área de trabajo. Tenle actualizado.
  5. Se un buen jugador de equipo. Cuida el vínculo y la relación con los demás miembros de la empresa. Contribuye al buen clima de la organización. Normalmente, los jefes quieren jugadores de equipo, no llaneros solitarios.
  6. Ten iniciativa. Anticípate a lo que tus jefes te van a pedir. No les lleves problemas que puedes resolver tú. Preséntales alternativas de solución. Demuestra actitud de servicio. Recuerda que liderar es servir.
  7. Entiende su “feedback” de los jefes, aunque a veces no parezca “feedback”. Lee los mensajes que envían, aprende el lenguaje de los jefes que no siempre es directo ni evidente, pero tampoco es complicado de entender si quieres hacerlo. En caso de duda, pregunta.
  8. Concreta los compromisos de cada reunión y ocúpate de cumplirlos. Si dejas los compromisos en el aire sin concretar, no harás nada concreto y parecerás incapaz.
  9. Cuida el tiempo de tu jefe. Se concreto, entiende y atiende las prioridades. Solicita sólo las reuniones necesarias, las que aportan valor.
  10. Cuida tu marca personal. Cuida tu reputación y se consistente. Evita ensuciar tu imagen con la queja, las excusas o la búsqueda de culpables. Recuerda que no hay talento que supla la falta de talante. Consigue que tus colegas y tus colaboradores hablen, con razón, bien de ti. No hay jefe que se resista a esto.

Cuando se dominan estos 10 consejos, permíteme añadir un último consejo para cuidar tu imagen: “actuar como si lo que hicieras y dijeras en la empresa terminara llegando a siempre a tu jefe, porque, de hecho, suele ser así”.


Este artículo ha sido publicado en varios diarios de interés público así como en revistas especializadas del área de Recursos Humanos.

Las claves de la felicidad, según Tal Ben-Shahar

Las claves de la felicidadEl psicólogo y catedrático Tal Ben-Shahar, titular de la cátedra de Mayor Felicidad en la Universidad de Harvard, -la más solicitada por los estudiantes de esta prestigiosa universidad-, nos revela las que considera son las claves que nos ayudan a alcanzar la felicidad.

Las claves para la felicidad.

El curso de Tal Ben-Shahar consistió en brindar 13 claves que mejoran la calidad de vida y por lo tanto, nos acercan a la felicidad.

1. Permítete Ser Humano

El psicólogo considera que lo primero que hay que hacer es “permitirse” ser un ser humano: “Cuando aceptamos las emociones —como el miedo, la tristeza o la ansiedad— es natural que queramos sobreponernos a ellas. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, lleva a la frustración y a la infelicidad. Tenemos una cultura obsesionada con el placer y creemos que la marca de una vida justa es la ausencia de malestar; y cuando experimentamos el dolor, lo tomamos para indicar que algo debe estar mal en nosotros. De hecho, hay algo malo en nosotros si no vivimos la tristeza y la ansiedad, que son emociones humanas. La paradoja es que cuando aceptamos nuestros sentimientos, cuando nos damos permiso de ser humanos y experimentar las emociones dolorosas, estamos más abiertos a tener emociones positivas”.

2. Haz Ejercicio

Algunas recomendaciones de índole más prácticas para poner en funcionamiento diariamente, serían, por ejemplo, realizar algún tipo de actividad física, ya que el ejercicio es igual de efectivo que tomar algún antidepresivo. De esta forma, hacer al menos 30 minutos de ejercicio por día es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.

Sigue leyendo